2. Los mecanismos de defensa del yo en las neurosis

En la dialéctica Ello- Yo- Superyo, el Yo media entre las pulsiones y la censura de la mejor manera que puede. El Yo en conflicto con el Ello  y amenazado por el Super-yo se vuelve inseguro, temeroso y culpable. La ansiedad llega ser abrumadora, el Yo debe defenderse a sí mismo y lo hace bloqueando o distorsionando inconscientemente los impulsos inaceptables, logrando que sean más aceptables y menos amenazantes. Son mecanismos defensivos del Yo que Freud y su hija Anna pusieron de manifiesto, pero que tienen el grave inconveniente de no ser todos ellos positivos sino antieconómicos, resuelven la tensión, reducen la ansiedad, de forma transitoria, pero abocan al sujeto a una cueva sin salida: le neurotizan.
 
La inseguridad lleva al neurótico a tomar posturas defensivas, a utilizar abusivamente  los mecanismos de defensa del yo y a no establecer una relación cara a cara, adulta, con la realidad. El sujeto “normal” emplea sobre todo los mecanismos adaptativos, -eventualmente los no adaptativos-, mientras que el neurótico vive instalado, y abrumado, en ellos. Y sobrevive, aunque lleno de ansiedad, gracias a ellos. Las defensas cumplen esa  función y por ello son necesarias: no es esperable que una persona,  pueda vivir sin la satisfacción de sus deseos durante toda su vida, aplastado por las exigencias del Superyo. Las defensas juegan un papel mitigando los deseos o transformándolos o remitiéndolos a un momento más aceptable.

Pero  las defensas son un remedio a cortísimo plazo, es más, si no nos damos cuenta de ello, son aún más peligrosas, por cuanto nos llevan cada vez más lejos de la verdad, de la realidad. Después de un tiempo, no pueden preservar al Yo de las demandas del Ello o el Superyo impone sus exigencias: surge fuertemente la ansiedad y se viene abajo. Para Freud solo hay una positiva, la sublimación, aunque otras también operan a favor del sujeto.
 
Un sujeto “sano” es animoso, realista, disciplinado, de buena capacidad de juicio y mente abierta, libre de prejuicios, que acepta su propia responsabilidad en las dificultades; espontáneo, flexible, sabe posponer la satisfacción de sus deseos a momentos oportunos posteriores, se acepta como es como sus defectos y virtudes; y sobre todo mira abiertamente a todo lo que de oscuro aparece en su interior, sin asustarse por ver que el también es capaz de las hazañas mas tétricas y aberrantes (matar al padre y acostarse con la madre en la genial síntesis de Freud). Los mecanismos de defensa de su Yo que utiliza son, en su gran mayoría, positivos

El neurótico está lleno de miedos, el primero por verse tan alejado de su Yo ideal al que ha llegado condicionado por el Superyo, también por el terror que le produce saberse capaz de aberraciones. Confunde la realidad con el fruto de sus deseos, no puede esperar, necesita recompensas inmediatas, es rígido, hostil y vengativo, ordenado de forma obsesiva y repetitiva  vacila entre la arrogancia y él desprecio de sí mismo.  Sus mecanismos de defensa no le han ayudado sino todo lo contrario.

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